jueves, 8 de abril de 2010

Arquitectura poética




Las tres casas del poeta Pablo Neruda en Chile delatan características de su personalidad. Las ventanas miran al mar y ostentan una estética de la libertad. Por Rodolfo Livingston.

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No alejaré mucho mi próxima casa del mar, pues sin su sonido no me es posible vivir", dijo alguna vez el pescador cubano, Norberto Tascón Valdés.

La piel de una casa protege a sus habitantes del mundo externo y también los comunica con él a través de las ventanas. En las casas de Pablo Neruda, las ventanas miran al mar, una materia esencial de su poesía junto a Chile —"territorio largo y herido"— y al misterio y la belleza de la mujer, amores diversos que el poeta logró enlazar en uno solo: "Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos / hojas secas de otoño giraban en tu alma".

Como un collar extendido sobre la arena, la casa de Isla Negra es una sucesión de rincones: chimenea, bar, libros, escritorios y recuerdos de viajes. Pisos de madera mezclados con mosaicos, paredes de cemento y piedra, frascos de colores contra la luz. Una estética de la mezcla y de la libertad, todo lo contrario a la moda "cool" actualmente en boga. Y a lo lejos, casi siempre, el murmullo del mar.

La casa de Valparaíso, con ventanales en ángulo mirando hacia la costa, está en lo alto de un barranco. Se desarrolla en los tres últimos pisos de un edificio de cinco, por escalera. El dormitorio no es grande y, desde la altura de la almohada, la mirada se pierde en la bahía donde el sol se hunde en el mar.

Para la ropa, tiene apenas un pequeño closet donde aún se guardan sus trajes. ¡Qué diferencia de tamaño con los placares y cuartos de vestir que demandan en esta época muchos de nuestros clientes! Lo mismo ocurre con el baño, donde hay apenas un estante para tres o cuatro productos, que hoy se han multiplicado al menos por diez, considerados imprescindibles.

El consumismo cambió los valores y también el interior de las viviendas. Las tres casas, convertidas en museos, revelan el espíritu que impregnó los espacios más íntimos del poeta, un espíritu refinado, carente de ostentación.

"La Chascona", que es la única sin mar, está ubicada en Santiago de Chile, sobre una ladera. Se fragmenta en tres partes: un sector es comedor y cocina; otro, situado a más altura sobre el talud, es una sala con dormitorio encima; el tercero, en lo alto, alberga su estudio-biblioteca.

La casa no es un objeto, sino un tejido donde el "adentro" y la naturaleza conforman una unidad, sólo cuando uno la transita. En una foto se lo ve a Neruda, de espaldas, paraguas en mano, subiendo por un caminito desde el comedor hacia su dormitorio, bajo la lluvia, lo que no es habitual en una casa. Pero, ¿por qué asombrarse, si toda la poesía está a favor de la lluvia?

El comedor es angosto y largo, con una mesa más bien baja de setenta y cinco centímetros de ancho, para que los invitados conversaran de cerca, cara a cara.

En el extremo del comedor de La Chascona hay un mueble alto, aparentemente para guardar la vajilla, pero detrás se abre un espacio secreto donde a Neruda le gustaba esconderse hasta que sus amigos estuvieran ubicados alrededor de la mesa. Entonces, sorpresivamente aparecía él, con gorro de capitán, saliendo de una puertita baja del mueble.

En ninguno de sus comedores faltaba el bar. Le encantaba preparar tragos... y también tomarlos. Se cuenta que Nicolás Guillén, quien fuera su amigo, rebautizó un libro de Pablo Neruda titulado "Confieso que he vivido" por "Confieso que he bebido".

En Isla Negra, paraje solitario habitado por Neruda con Matilde Urrutia, su mujer, una gruesa tabla medio rota —tal vez el timón de un barco desgastado por las olas— oficia de escritorio. Cuentan las guías del museo que una vez, paseando por la playa, Pablo vio venir un madero flotando entre las olas, vaya a saber desde qué lejano naufragio. Y exclamó: "¡Mira Matilde. Allí viene mi escritorio!"




Casa Museo La Chascona De Pablo Neruda
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Fue declarada como Monumento Nacional en el año 1990. Se encuentra ubicada a los pies del Cerro San Cristóbal, y es popular por haber sido la residencia del poeta chileno premio Nobel de Literatura Pablo Neruda. En el año 1955. Pablo Neruda y Matilde Urrutia, deciden trasladarse a este lugar para vivir allí. En esta casa hay una gran cantidad de importantes libros, cuadros y distintos artículos, que el escritor coleccionó en el transcurso de su vida. Esta residencia funciona como la sede de la Fundación Neruda.



Esta es una casa cuya contextura es bastante extraña, su recorrido comienza por el bar continuo al comedor, en donde inician las colecciones de las pinturas, en especial una serie de bodegones antiguos, y unos cuadros representativos de los artistas chilenos que en su mayoría trabajaron con él, para ilustrar sus poemas. El bar que allí se encuentra, perteneció a un antiguo barco francés, de cubierta de peltre. El comedor es una mesa angosta y larga ubicada en una sala y cuyo techo es de barco que termina en una pequeña puerta, prácticamente secreta, por donde se llega a una escalera de caracol estrecha, que conduce a un dormitorio.

En el salón se encuentra el popular cuadro que Diego Rivera pintara de Matilde, en el cual escondido en su pelo se encuentra el perfil de Neruda, un cuadro pintado en un viaje hacia Chile de Rivera en el año 1953, además de dos obras de Fernand Leger, el cual también realizó unas ilustraciones para la edición francesa de Canto general.

Sobre este salón se encuentra el que fue el dormitorio de Pablo y de Matilde. Tras subir escaleras y pendientes antes del tercer nivel, se halla otro bar, en el que hay muchas figuras pintorescas, diversas colecciones, zapatos gigantes, todo dispuesto a manera de entretención y de juego. Después está la biblioteca y el escritorio, donde se encuentran las condecoraciones y los premios recibidos por Neruda, incluyendo la medalla del Premio Nóbel. La Chascona posee dos instalaciones anexas, que son una tienda y una cafetería. Este nombre de Chascona, se lo puso Neruda, en alusión a la cabellera de quien fue su amor secreto hasta el año 1955. Este término se emplea como sinónimo de la palabra despeinada.


La Chascona tiene tres grandes pisos, unidos por escaleras y terrazas exteriores. Cuentan que Neruda, dio vuelta los planos y giro la ubicación de la casa porque quería muchas escaleras y ambientes a distinta altura.


ISLA NEGRA

Pablo Neruda compró esta casa por el año 1939. Guiado por sus deseos, imaginación e inclinaciones, heredó al mundo un verdadero museo que da cuenta de su vida.



A orillas del mar, la casa de Isla Negra se levanta como un testimonio latente del paso de Neruda por la Tierra.



Aquí encontramos a "La Guillermina", mascarón de proa comprado en Perú, a "La Medusa", a "María Celeste" y sus lágrimas. Además existe una colección de caracolas, botellas de diferentes colores y tamaños.



En esta casa se encuentra el escritorio donde el Nobel de Literatura escribió "Alturas de Macchu Picchu".



La casa de Isla Negra albergó a Delia del Carril, La Hormiguita, escritora y pintora argentina con quien se casó en 1934 (su segunda esposa) y, a grandes amigos en interminables tertulias.



La pieza de Neruda domina todo el paisaje marino. La casa cuenta con una torre, un altillo, una biblioteca que conecta al living y, al igual que sus otras casas fue construida a su antojo.

En este lugar descansan los restos de Neruda y Matilde Urrutia, su última esposa.







LA SEBASTIANA

En el Cerro Florida de Valparaíso, en la calle Ferrari, se encuentra enclavada La Sebastiana, propiedad abandonada por largos 18 años, desde la muerte de Neruda en septiembre de 1973. Se inició su restauración en 1990 abriéndose al público en 1992.

Lleva este nombre en honor al ciudadano español Sebastián Collado, constructor de la casa quien dejó inconclusa su obra. Y fue en 1961 cuando el poeta, buscando una casa donde poder vivir y escribir tranquilo, dio con esta construcción. La inauguró en 18 de septiembre de ese mismo año entre banderas y empanadas.

Es una casa de tres pisos con una vista panorámica que cubre los 360 grados. Aquí, como en sus otras casas, se alojan sus colecciones de objetos.

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